Hoy os traigo un postre totalmente de temporada y que ha pasado directamente a mi lista de favoritos. Es un postre ligero y que incluye varias texturas, ya que lleva bizcocho de plátano, fresas y nata montada. Se trata de un postre muy fácil, que puede hacer cualquiera y que no necesita ningún utensilio raro. Además, es perfecto para ponerlo de postre si organizamos una comida, ya que queda muy bien siendo fácil, lo podemos preparar el día de antes (porque además está más rico al día siguiente) y además gustará tanto a adultos como a niños. Y lo más importante es que está buenísimo.
Este postre además se puede preparar en versión "light", ya que siempre podremos echar edulcorante en vez de azúcar a las fresas y a la nata, aunque ya de por sí es un postre bastante sano porque lleva muchas frutas y es mucho menos calórico que la mayoría de dulces. También es una buena manera de conseguir que los niños coman fruta.
Podéis hacerlos en versión grande (en un vaso de bebida tamaño normal) o pequeño (en vasitos pequeños expresamente para postres). Si los vais a tomar de postre después de una buena comida o cena, es mejor los vasitos pequeños, pero si es para un brunch o merienda es mejor el vasito grande.
Os voy a mostrar además otras presentaciones que podéis hacer, echando sirope de chocolate y añadiendo sprinkles de frutas. Podéis dar rienda suelta a vuestra imaginación y la de los peques de la casa, que suelen entretenerse bastante con estas cosas.